Los jóvenes y el cristianismo hoy

La creencia “desdogmatizada”

Lo que a mis más de 50 años me parece novedad sobre el origen del cristianismo, es parte de la cultura general de miles de jóvenes con formación universitaria y/o disciplina auto-didacta.

Para muchos de ellos, queda claro lo que hoy en día algunos especialistas han afirmado:

“El cristianismo, no es ni ha sido una realidad estática sino dinámica”.
“El cristianismo es como un río que se alimenta de diversas corrientes o afluencias y se diversifica en otras”.

Y esto no es nuevo pues la investigación se basa en un trabajó de más de cien años pero lamentablemente es una información que difícilmente se hará pública en los sermones.


 
El origen
El cristianismo, o los diversos cristianismos surgen posterior a la muerte del personaje y toman su forma más definida en el IV siglo de la era en curso.

El doctor Enrique Piñero, especialista en cristianismo primitivo de la Universidad Complutense de Madrid afirma: “Si a Pablo se le hubiera cuestionado sobre el cristianismo, él, simplemente no hubieran entendido qué podría ser eso, y por supuesto, mucho menos Jesús”.

El Nazareno de la fe, si en verdad existió y acorde a lo que se aprecia en un porcentaje de los textos evangélicos, fue un judío piadoso y como judío, es impensable que se le hubiera ocurrido formar una nueva religión.

Su mensaje estaba centrado en la venida inminente del Reino de Dios, según cierta línea teológica en el judaísmo de su época. Su prédica fue radical pero estaba dentro de las coordenadas del judaísmo del primer siglo, y en este contexto, existieron diversos grupos como diversas concepciones sobre la Tora; era muy válido y común.

Lo que los primeros seguidores de Jesús conformaron no fue sino una “hairesis” del judaísmo, es decir; una secta o grupo que simplemente tenía una interpretación distinta de sus textos sagrados y de lo que acorde a eso, había de suceder en su momento.

Como ellos - los judeo-cristianos - estaban los Fariseos, los Saduceos, los Esenios, entre otros.

La ruptura definitiva de judeo-cristianos con la línea más ortodoxa del judaísmo no fue hasta bien entrado el segundo siglo.


 
La creación del dios-hombre

Hoy, diversos historiadores, incluso teólogos, están plenamente conscientes de que Jesús fue un judío y no el fundador de alguna iglesia, tal y como se nos ha hecho entender.

Además, como lo ha comentado el Papa Francisco, y tiene razón: lo textos evangélicos están interpolados, es decir: se escribieron cosas - no sabemos quién ni cuando - y estas fueron atribuidas a los autores que ostentan la paternidad de los libros, que por cierto; la mayoría son anónimos o seudónimos. Muchas frases, o simplemente palabras, fueron puestas en boca de Jesús, tanto por los mismos escritores y por editores posteriores.

 Dentro del proceso de teologización de tres siglos, se desjudaizó al personaje y se le arropó con las propiedades de los héroes del entorno Mediterráneo. A saber: El hombre-dios, que tiene un nacimiento prodigioso mediante la cópula virtual entre una mujer mortal y un dios; que es perseguido por proclamar un mensaje de trascendencia a la humanidad; que muere, resucita y con el que además puedes mantener una filiación eterna mediante la ingesta de su cuerpo y su sangre.

Eso es totalmente ajeno al judaísmo hasta el día de hoy, pero compatible con la forma de creer en el mundo greco-romano. Y nosotros, los cristianos, ya sea por religión o por cultura, los llamamos paganos, cuando estamos inmersos en el mismo mal que condenamos.

Pero ¿Cómo se explica que millones de personas en el mundo lo crean así? Pues yo he encontrado tres situaciones que han sido determinantes en la dinámica proselitista en todos los tiempos:

Primero: al creyente que se guía para aceptar la obra salvífica de Jesús, no se le enseña judaísmo ni se invita a un rabino a enseñar lo qué pensaba y creía una persona como Jesús en el primer siglo. Sería lo más correcto pero con toda seguridad la población de creyentes cristianos en el mundo se vería seriamente reducida y con ellos su influencia social y económica.

Segundo: Los maestros de educación cristiana en los seminarios o en las iglesias han decidido siempre, que el judaísmo se entienda leyendo del Génesis a Malaquías y eso no es honesto. El judaísmo del siglo VII, de la época de Josías, no es el mismo del siglo II, de la época de los Macabeos, ni del siglo I, de la época donde vivió Jesús. Hay cosas muy básicas y diversas que caracterizan cada período de tiempo; como los usos, las costumbres, las escuelas de jurisprudencia, las supersticiones religiosas, la cosmogonía dentro de una misma cultura pero en diferentes tiempos, entre otras. Un promotor o empresario de la fe cristiana, llámese, sacerdote pastor o evangelista, no suele tomar en cuenta esto y los nuevos conversos, menos.

 Tercero: La interpretación del judaísmo, según el cristianismo, debe hacerse en base a los juicios y criterios que las iglesias o denominaciones han establecido como sistema de creencias. Pero la didáctica debería ser al revés; entender el judaísmo del primer siglo y luego decidir si el cristianismo se ajusta a los estándares que el personaje en cuestión entendía como norma de fe y conducta.

 
La contextualización de la fe

El problema consiste ahora en, cómo llevar esta información al creyente común y menos documentado;  o a los jóvenes, cuyo mundo de la informática y la comprensión vulgarizada de la física cuántica, ya no es compatible con una divinidad que se place con la sangre de un sacrificio vicario y emite juicios de condenación eterna a los seres que supuestamente ama.

Pues yo no sé, pero si Jesús no fundó una nueva religión y su asamblea o “ekklēsía” no estuvo pensada sino en un grupo radical del judaísmo, todo lo que viene después no tiene el mayor sentido.

 Para llegar a las nuevas generaciones, cansadas de nuestras supersticiones y fanatismos religiosos, no nos queda más remedio que hablar franco. Jesús hizo lo suyo en su tiempo y lo tildaron de blasfemo.

Ellos, los jóvenes de hoy, están convencidos, que para alcanzar las virtudes y los estándares óptimos de espiritualidad no se necesita recurrir solamente a los templos, o afiliarse necesariamente a alguna denominación, ni anclarse a sistemas de creencias basadas en textos viejos, ajenos a su realidad inmediata (y escritos por, no sabemos quién).

Les queda claro que cada individuo posee las herramientas propias para lograrlo, la Divinidad, la Naturaleza, el Universo, como quieras llamarle, no es tonto.

La realidad, difícil de digerir por varias organizaciones religiosas, incluso padres de familia, es que a la inmensa mayoría de los niños, jóvenes y adolescentes, no les interesan las cuestiones de fe. Pero mientras no nos entendamos a nosotros mismos y desconozcamos al auténtico ser que somos, estaremos convencidos a plenitud, que nuestra identidad es lo que nos han hecho creer, (inmerecedrores descarriados de la gracia divina); o el ser físico que el espejo refleja en las mañanas frente a nosotros; o lo que dicen nuestros títulos académicos;  o la base firme o endeble de nuestra capacidad económica.

Tal situación nos pone en desventaja ante la diversidad de corrientes religiosas no honestas, que más que acercarnos a la comprensión y experiencia de la divinidad, nos extravían.

Las élites que comercializan la fe lo sabe muy bien y predican cosas de las que ellos mismos no están convencidos. Pero la fe es un instrumento de poder y alguien tiene que darle mantenimiento y actualización a ese lucrativo sistema.

A mí, personalmente me han dicho muchos jóvenes: los dogmas, las doctrinas, y los juicios sobre aquellos que piensan y actúan diferente, son cosas de generaciones retrógradas que no supieron gestionar su propia espiritualidad y dependieron de líderes y sistemas represivos que los alejaron del conocimiento de sí mismos y por lo tanto de la comprensión de la divinidad.

La Iglesia católica, sobre la que se ciernen duras polémicas como la pedofilia, el homosexualismo y la corrupción de su sistema financiero, ya ha empezado un proceso de contextualización, haciendo el mensaje del evangelio menos dogmático y más humanista.

Pero las iglesias protestantes, están muy ocupadas ahorita, en el iglecrecimiento, captando tantos adeptos les sea posible alcanzar, antes que el “Rapto”, (doctrina elaborado en sus laboratorios teológicos), les alcance.

Luis Carlos Sánchez 
teologiainfructuosa@gmail.com
 
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¿A QUIÉN SE LE OCURRIÓ?
Por: Luis Carlos Sánchez
 
TRASFONDO HISTÓRICO

La iglesia como sociedad independiente del judaísmo recién se estrenaba. Esta siempre se mantuvo como una “haréis” de su religión madre hasta principios del segundo siglo cuando la rebelión de los judíos se extendió por el imperio y este disminuyó sus privilegios. Los cristianos, integrados en su mayoría por gentiles,  no eran bien vistos por los judíos piadosos y ahora tampoco por los romanos.

Con una nueva identidad, poco a poco se va haciendo necesario complementar la tradición apostólica con algunos escritos que ya circulaban en las comunidades y eran de amplia aceptación. Era cuestión de pasarlos por un exhaustivo filtro.

 Para mediados del segundo siglo, la Iglesia Católica es una continuidad del grupo paulino, la rama más amplia de los diversos cristianismos y cuyos discípulos (de Pablo) se preocuparon por preservar y difundir los textos de su maestro, y en otras ocasiones escribir en nombre de él. (pág. 263, Guía para entender el Nuevo Testamento / Antonio Piñero Sáenz/ editorial Trota).

En este contexto surgen los primeros Padres de la Iglesia, quienes van dando forma a lo que debería creerse, leerse y confesarse en las comunidades. Así quedan sentadas las bases del catolicismo, e incluso de lo que llegará a ser el protestantismo; con algunas variantes pero en esencia se mantiene lo que la Iglesia Católica estableció desde su fundación.


INJERENCIA DE SAN IRINEO EN LA HISTORIA ECLESIÁSTICA

 
  • Arremete contra los gnósticos aclarando que no existe ninguna enseñanza esotérica sino la apostólica. Su obra “Adversus haereses”.
  • Resalta la supremacía de Roma como la autoridad sobre las comunidades del imperio.
  • Vislumbra la importancia de María como copartícipe, por su naturaleza humana, de la perfecta obra redentora de Jesús.
  • Aceptaba El Pastor de Hermas y mantiene al margen la Epístola a los Hebreos.
  • Contribuye a definir la cantidad de evangelios y presenta los argumentos de su decisión. Se fundamenta principalmente en Ezequiel Cap. 1:

*Son cuatro las regiones del mundo en que vivimos.

*Cuatro los vientos de los cuatro puntos cardinales.

*Los querubines tienen cuatro caras, y sus semblantes son imágenes de la actividad del Hijo de Dios.


SIMBOLISMO

1°. Ser viviente un León (San Marcos) Representa realeza.
2°. Ser viviente un Novillo (San Lucas) Representa la dignidad de sacrifico y sacerdote.
3°. Semblante de Hombre (San Mateo) Representa la evidencia de Jesús hombre.
4°. Semblante de Águila (San Juan) Representa el don del Espíritu que vuela sobre la Iglesia.

Para determinar el carácter canónico de un escrito, Ireneo insiste en que hay que tener en cuenta no sólo su apostolicidad, sino también la “tradición eclesiástica”. Esto último es un asunto no bien visto en la mayoría de los grupos protestantes.
 
OTROS EVANGELIOS

Si bien los cuatro evangelios conocidos no fueron los únicos, la crítica textual está de acuerdo que son los más antiguos. El Dr. Antonio Piñero ha presentado en su obra “Todos los Evangelios”  hasta 82.

Hay que aclarar que el término “Evangelio”, tal y como lo entendemos hoy, también fue producto de un proceso. Se entendió también como “Memorias de los apóstoles” y “Oráculos del Señor”, entre otros. Sería hasta el siglo V que el término “Evangelio” se comprendiera tal y como lo entendemos hoy.

Una de las líneas de investigación que más se impone actualmente es que los cuatro evangelios canónicos no pertenecen a una sola línea teológica sino que cada uno es la “bandera” de diferentes corrientes del momento y que en el proceso de forjar una sola identidad, van siendo unidos e interpolados. Esta identidad debe tener al menos dos características fundamentales:

-Hacer ver a los judíos como los causantes de la muerte de Jesús y no a los romanos.

-Jesús debe ser presentado como salvador universal y asimilable a la mentalidad greco-romana, no como un simple rabino galileo.

Estos argumentos toman sentido cuando se comparan los textos bizantinos con los griegos, que por cierto, cada uno tienen su propio defensor. Estos mantienen una lucha continua y cada uno presenta las razones de la superioridad de una versión bíblica sobre otra.

Los registros históricos de lo que confesaban los diferentes grupos también dan luz respecto a lo que debía estar ausente o presente en los primeros escritos evangélicos.
 
 
Fueron inicialmente tres grupos o líneas teológicas que los copistas, traductores y teólogos debieron conciliar entre sí:

El grupo representado por Santiago
El grupo representado por Pedro
El grupo representado por Pablo

Este último fue el que se impuso sobre los demás. Al paso de los años no solo mantuvo su hegemonía sobre los judeocristianos o seguidores directos de Jesús sino que mantuvo a raya, hasta su extinción a otro grupo poderoso de quienes también tenemos escritos; los gnósticos, pero eso ya es otra historia.
 
 
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ANTES DE ALTERARNOS CONTRA FRANCISCO                             ECHEMOS UN VISTAZO A  LA HISTORIA                                           Por Luis Carlos Sánchez
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La Iglesia Evangélica, como todos los grupos protestantes, ha dado continuidad a la mayoría de doctrinas que durante siglos se desarrollaron en el seno de la Iglesia Católica (IC).
Hoy, la IC hace evidente que lo que estableció como doctrina y dogma en el pasado no es coherente con la realidad actual, con la naturaleza divina ni con la misma escritura.

CON LA REALIDAD ACTUAL: Si uno entiende un poco sobre las leyes físico cuánticas que rigen el universo, el concepto de un dios tal y como lo describe el judeocristianismo, queda como un mero reflejo del ego humano y de la diversidad folklórica de las naciones que fomentaron esta fe.

CON LA NATURALEZA DIVINA: El hombre se ha empeñado a defender el sadismo de la divinidad hebrea asumiendo que por ser justo es amor y salvación; pero también es ira, venganza y castigo eterno.
Eso deja mucho que desear de una divinidad que es superada en amor y perdón por madres a quienes les han freído a sus hijos vivos en aceite y aun así han perdonado a sus verdugos.

CON LA MISMA ESCRITURA: El creyente promedio tiene una fe ciega de, que lo que ha comprado en la librería bíblica no ha sufrido alteraciones textuales convenientes y tendenciosas.

Sus teólogos saben que pasajes como (Marcos 9:44-46) es tan solo una de las tantas interpolaciones textuales que existen en la escritura.
Antes que los griegos arrebataran Judea a los egipcios,  a Yaveh  ni siquiera se le había ocurrido la idea de premios y castigos, tal y como los conocemos hoy, para reforzar la teología de su pueblo. No estaría mal que el lector echara un vistazo al origen de los “misterios órficos” y al “libro egipcio de los muertos”.

¿QUÉ VA A PASAR?

Ya lo había advertido en una de mis publicaciones anteriores y sin ser adivino ni profeta les diré qué sigue:

El dolor y la pena que pasaran los cristianos  fundamentalistas por no haberse  desvinculado del “cordón umbilical de Roma”; incluso el corpus canónico ellos lo decidieron. Este no fue oficialmente delimitado hasta el concilio de Trento (8 de abril de 1546) y desde el pasado siempre fue “pro-paulino”, “pro-romano”, y elaborado fundamentalmente desde una perspectiva helenista, no judía.

Muchas de las doctrinas que siguen los mismos protestantes son producto de la intelectualidad católica, manufacturada en sus concilios.

Durante años tomamos, (y me incluyo) la escritura de una forma literal y no con el sentido que los antiguos hebreos pretendieron comunicar.

Quedan en evidencia ahora los teólogos a sueldo y las organizaciones que dejarán de ganar millones, por concepto de diezmos y ofrendas, a medida que Roma siga soltando lo que sus oscuros dirigentes e intelectuales del pasado sembraron como verdad.

¡FELICIDADES POR LA DECISIÓN DE FRANCISCO!

Algo deben traerse entre manos los romanos. Y les apuesto que los protestantes no tardarán de hacer lo mismo; es más, con la Biblia “NVI” (evangélica) y la Tradición (testiga
1987) del Nuevo Mundo, ya han comenzado a hacerlo. Solo los menos despiertos se estarán privando de experimentar y entender mejor a su divinidad.

Les van a hacer falta los tormentos del infierno y sus gusanos para seguir condenando, con “amor”, a todos los apóstatas que no piensen como ellos.


Monterrey, Nuevo León, abril de 2014
 
 
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CRISTIANISMOS DE LA HISTORIA
Luis Carlos Sánchez
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Hoy en día, poco se habla de que el cristianismo en sus orígenes, no fue “cristianismo” sino “cristianismos”. Es decir; la multiplicidad de interpretaciones respecto a la obra y figura de Jesús fue tan variada como lo es hoy.

A nosotros, la gente del siglo XXI, nos llegan las enseñanzas de un cristianismo relativamente compacto y matizado de una identidad anacrónica que mantiene muchas variaciones con lo que creyeron y confesaron los cristianos de los dos primeros siglos.

Se puede decir, que el movimiento que predominó sobre los otros y al que algunos llamamos “mayoritario”, se va transformando paulatinamente. También se le conoce como “Iglesia Paulina”, “Iglesia Proto Ortodoxa”, y a medida que avanzamos tenemos la “Iglesia Proto Católica”. Por cierto, esta toma su forma definitiva en el año 380 d.J. con el Edicto de Tesalónica.
Posteriormente surge la “Iglesia Ortodoxa Griega”; le siguen a la par diversas corrientes (como los Cátaros, entre otros) que son machacados por la Iglesia Católica. Finalmente, en siglo XVI surge otro gigante que hoy está ampliamente diversificado; la “Iglesia Protestante”.
La mayoría de estos términos no son más que adjetivos técnicos que los investigadores usan para ubicarlos en su momento histórico.
 
LOS PRIMEROS AÑOS

La “hairesis” o secta de los nazarenos comienza como un movimiento representado por los seguidores inmediatos del maestro y este tiene su continuación con los creyentes de segunda y tercera generación. De esta manera nos ubicamos ya en el segundo siglo.

Durante este tiempo surgen diferentes interpretaciones de lo que cada grupo entendió sobre la obra y figura de Jesús. Los textos que hoy conforman un solo compendio en el Nuevo Testamento no fueron los únicos que se escribieron ni tampoco tienen estos la misma sintonía teológica. Por alguna razón esto no se suele decir a los creyentes promedio pero está ahí, en la historia.

Por otra parte, el significado intrínseco de los escritos mantiene cierta polaridad que desde el siglo XVIII comenzó a llamar la atención de los investigadores y hoy la Iglesia Católica, de una forma discreta comienza a hacerlo evidente en sus comentarios. Un ejemplo de estos temas a los que me refiero es que Jesús fue un judío piadoso, comprometido con su religión y su Dios hasta la muerte, por lo tanto, gran parte de lo que lo que se escribió respecto a su infancia pertenece más al ámbito de lo teológico y subjetivo y nada tiene que ver con la realidad histórica.
 
LOS DESACUERDOS

Ahora bien; ¿Cómo se entendía la persona de Jesús y las diferentes concepciones teológicas o formas de interpretarlo en el primer siglo? Veamos la siguiente descripción:

-Los que creyeron que Jesús fue hijo de Dios a partir de su resurrección. Esto no era de su propia inventiva. Tenían en la escritura fuertes argumentos para pensar así.
Por ejemplo en (Rom.1:3-4) dice lo siguiente:
“De Pablo, siervo de Cristo Jesús, apóstol por un llamado de Dios, escogido para el Evangelio de Dios.
Esta Buena Nueva anunciada de antemano por sus profetas en las Santas Escrituras se refiere a su Hijo que nació de la descendencia de David según la carne, y que al resucitar de entre los muertos por obra del Espíritu de santidad, ha sido designado Hijo de Dios revestido de su poder. De él, Cristo Jesús, nuestro Señor.”


También en (Hechos 2:36) dice que Dios hizo a Jesús, Señor y Cristo. ¿Cuándo? después de su sacrificio.

- Los que consideraron a Jesús Hijo de Dios, a partir de su Bautismo; tal como lo describe el capítulo uno del evangelio de Marcos.
Antes de eso, Jesús fue una persona normal, o casi normal.
Estos fueron conocidos como "adopcionistas".

-Jesús es divino desde su nacimiento, según (Mateo y Lucas, capítulos 1 y 2), respectivamente.
Hasta aquí la concepción de la escuela de Juan no aparece y la interpretación de la figura de Jesús se mantiene en un continuo proceso.
Por eso he dicho que la Iglesia Católica discretamente acepta que la trama de algunos acontecimientos con referencia al “hijo de un dios”, se identifica plenamente con las narraciones propias de los héroes del “panteón mediterráneo” y lejos están del contexto judío que evidentemente caracterizó a Jesús. Un creyente de banca, poco documentado que no conoce literatura clásica difícilmente percibiría esto.

-Los que consideraban la preexistencia de Cristo como el Logos, la Sabiduría; el Verbo de Dios hecho carne. (Esto, de acuerdo al Evangelio según San Juan, cap. 1).

Hasta el momento, no he leído a algún especialista serio que diga con certeza quién escribió este evangelio. Los comentaristas de la Iglesia Católica tampoco se ponen de acuerdo. Pero por la estructura de su composición teológica, parece sugerir dos cosas:

-Primero: Pareciera producto de una escuela de cristianismo matizada de gnostisismo, como las que podían identificarse en el primer siglo. Y esto, porque echa mano del concepto del “verbo” también usado por el judío helenista Filón, fiel promotor de las ideas platónicas y su esfuerzo por emparentarlas con el judaísmo.

-Segundo: Presenta a un Jesús totalmente re-pensado y diferente al Jesús “de a pie” que figura entre los evangelios sinópticos.
Algunos comentaristas afirman que Juan y Pablo no eran pro helenistas ni eran pro romanos en su lenguaje sino que más bien, echaron mano de todas las herramientas literales y conceptuales del momento para hacer entender su mensaje.

-Los que consideraban a Jesús como divino pero con apariencia física, no real. A estos se les denominó "docetistas". Es decir; mera apariencia, pues no podía ser posible que lo divino se uniera a lo carnal. Eso explicaba cómo Jesús, en (Mateo 14:25), camina sobre las aguas y en (Lucas 4:28-30) se escabulló de entre la gente que quiso despeñarlo.
 
-Los que consideraban que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo no son más que manifestaciones de Dios representadas en la figura de Jesús. Es decir; no son tres personas sino una. Ejemplo de este pensamiento Praxeas, quien sabemos, murió en el (225 d.J.)
Tertuliano lo ataca y evidencia una confusión general del creyente común que apenas asimilaba la Trinidad, diciendo que era error pensar que la distribución numérica de esta, no era necesariamente una división de su unidad.
Sabelio (siglo III) por su parte, fue condenado por el papá Calixto I. Este aseguraba que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, no son tres personas sino la misma. Al imponerse el trinitarismo romano, se buscó quemar toda la teología escrita que la contradijera.
 
- Los arrianos creía que Jesús no era Dios, solo y de una forma muy normal, el hijo de Dios.
Los seguidores de la doctrina de Arrio (256 - 336) creían que Dios Padre era como el ser principal y Jesús como una divinidad de segunda categoría y claro, con todas las propiedades para adorarle. Aquí se aprecian dos corrientes, la monarquianista y la subordinasionista.
El Arrianismo; fue una de las corrientes teológicas del siglo IV y para muchos, aportaba más coherencia a los que se “quebraban la cabeza” para asimilar la que posteriormente sería llamada doctrina de “La Santísima Trinidad”.

Las discrepancias teológicas, como podremos ver en el libro de los Hechos, continuaron hasta el período de los Padres Apologetas. Y no todo fue concordia, unidad de pensamiento y fe. Estos acuerdos también se vieron empañados por contiendas doctrinales, sin embargo, las doctrinas que hoy identifican a la mayoría de los creyentes cristianos es producto de este proceso histórico e intelectual realizado por los padres de la Iglesia Católica.

En fin; podríamos seguir, ya que una de las particularidades del ser humano, es su ingeniosa capacidad para hacer Teología.
Se han otorgado distinciones y premios por tantas cosas y se ha pasado por alto un rubro para reconocer una actividad en la que el individuo “se ha volado todas las bardas”.
La Teología es esa actividad intensa en la que se vuelca toda la imaginación, toda la fantasía e inteligencia, para interpretar a Dios.
 
Los primeros cristianos no estuvieron exentos de cometer ciertos errores. Al darse cuenta que en la agenda de Cristo no estaba su regreso inmediato, no tuvieron más remedio que reorganizarse y pensar y repensar qué fue lo que había pasado.
Estos, a la muerte del maestro y pasado un tiempo, se volcaron en las escrituras con el anhelo de encuadrar cada suceso del presente con un mensaje del pasado.
 
LOS RETOS PARA EL SIGLO XXI
 
A partir del siglo XX se comenzaron a poner en práctica los beneficios de la Física Cuántica, que si bien, muchos aspectos siguen siendo una misterio, hoy sabemos con certeza que la materia no es más que energía densificada, que nuestros pensamientos son energía, que el universo es más bien un multi universo con dimensiones alternas y consciencias más evolucionadas; que no vemos pero que sabemos que están ahí y que el hombre tiene acceso a todos los beneficios que aportan el conocimimiento de esos mundos sutiles, por cierto descritos de alguna manera en nuestros textos sagrados.
 
 Y ojo, ese acceso no está condicionado por preceptos religiosos sino por el deseo simple de una consciencia en evolución, donde el hombre es “uno con la divinidad” y donde los conceptos teológicos parecen no tener cabida. Entonces, la espiritualidad parece ya no estar monopolizada por los clérigos y esta se ha comenzado a vivir lejos de las religiones institucionales.
 
El reto de los teólogos y líderes religiosos será en adelante, encuadrar el concepto que se tiene de la divinidad, sus doctrinas, sus dogmas y sus tradiciones con esa nueva realidad en la que millones de personas se mueven hoy en día.
Es preocupante la falta de contextualización del Cristo de la fe a las nuevas generaciones. Y se mantiene aún la costumbre de enseñarle a las nuevos convertidos el funcionamiento del mundo tal y como se concebía en la antigüedad, bajo la bandera que Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre.
A Jesús le tocó hacer una actualización de los preceptos legales de su tiempo sin alterar el significado esencial de la Ley. Ahora nos toca a  nosotros hacer nuestro trabajo.

Monterrey, Nuevo León, febreo de 2014


 
 
 
    Es común dar por hecho que lo que está escrito en el texto bíblico nos ha llegado directamente de su escritor. Suponemos, que habiendo trabajado bajo inspiración divina, nos ha trasmitido un texto fiel e íntegro sin haber pasado por algún contratiempo jamás.
Que de esta manera, el texto quedo encuadernado; con su pasta de vinil o de piel; con sus cantos dorados; organizado con capítulos y versículos; traducido a nuestro idioma y con el significado y la interpretación que le dan nuestros infalibles predicadores.    
                                                
    Pues no es así.

    El proceso de selección ha llevado siglos y no ha estado exentó de intereses políticos, económicos y sociales. Hubo gente buena y preparada que puso todo su empeño y su corazón para que en nuestra mesa estuviera este maravilloso compendio de libros, pero este tipo de personas, por lo regular concluyó su trabajo bajo la presión de una élite religiosa al servicio de sus propios intereses. 

  Ten en cuenta que las principales versiones de la escritura bíblica de hoy se elaboraron en una época de incertidumbre religiosa. Además, que existen ahora manuscritos más antiguos que ponen en duda la integridad de lo que antes teníamos como infalible. No vamos a emitir juicios sobre quién tiene la razón pero sí actuar con prudencia en nuestra investigación.
 
RECOMENDACIONES

1.- Pasa tiempo en oración y meditación antes de abordar una lectura y no te aflijas si te dicen racional. Muchas personas religiosas suelen afirmar que mientras más te documentas, más pierdes tu espiritualidad y que la espiritualidad debe estar emparentada con la ignorancia.

2.- Selecciona un comentarista imparcial que presente conclusiones claras y objetivas de los pasajes bíblicos en cuestión.

3.- Ten a la mano diferentes versiones de la Biblia, aunque no sean las que usan en tu denominación.

4.- Aprende por lo menos el alfabeto griego y el hebreo con el significado numérico y místico de cada letra. Los escritores bíblicos encerraron grandes enseñanzas en la numeración y en las palabras.

5.- Consigue un texto de etimologías griegas. Los teólogos al servicio del sistema para el que trabajan inducen el significado de los textos para que sean comprendidos acorde a los lineamientos teológicos de su confesión aunque esto nos aleje de la realidad.

6.- Ten a la mano un mapa bíblico de la época que estudiarás. La llamada Tierra Santa esta siempre cambiando sus divisiones políticas. Sus pueblos y sus ciudades se construyen y se vuelven a destruir.

7.- Aprende judaísmo, en especial el de la época de Jesús y el de la actualidad. Los cristianos adoran al Dios de Israel y desconocen completamente su cultura y su religión. De ahí que quedan a expensas de lo que les dicen los malos predicadores. Aclaro; no todos son malos, hay muchos muy buenos, honestos y bien documentados.

8.- Cuestiona siempre; lo que lees, lo que te predican y lo que todos quieren que seas o que sigas creyendo. Haciendo esto sentirás más seguridad en defender tu fe y si hay cosas que tienes que reconsiderar, no te preocupes en hacerlo. Hay gente que por evitar el “qué dirán” siguen confesando cosas que ni ellos mismos creen, que van contra sus principios y que les agobia no poder expresarlo.

9.- Conoce otras culturas, otras formas de creer. Otros pueden alimentarse de tu conocimiento y tu fe; y tú tienes mucho que aprender de los demás. Incluso los tuyos te dirán que si haces esto te vas a confundir. ¡Aguas! Es un candado para que no te salgas de su control. Se confunde solo el que se aferra a no querer aprender. Le es más cómodo quedarse en el confort y cerrar su oportunidad de evolución.
  
10.- No prestes oídos a los que te desanimen para adquirir conocimiento. El ego de las personas religiosas y poco objetivas les hace emitir juicios a todo el que no piensa como ellos. Están plenamente convencidos que son los depositarios exclusivos de la verdad divina y que tienen el monopolio de la espiritualidad. 

    ¡Ánimo! yo he escuchado a grandes predicadores del amor divino que albergan la esperanza en que llegue el juicio de Dios y consuma a todos los que buscaron la espiritualidad y brindaron servicio a sus semejantes fuera de su religión.
  Suponen que el equilibrio del amor divino es la condenación. Incluso, hubo escritores bíblicos que también pensaron así. Comen beben y destilan juicio para los demás. 

    Tú lo sabes; Dios es mucho más que religión.
 
     
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